El método de Harvard para negociar.

By Gestión estrategica - junio 20, 2025

 

El método de Harvard para negociar: construir acuerdos sin destruir relaciones

Negociar forma parte esencial de nuestras vidas. Ya sea en contextos personales, en el mundo corporativo o en la gestión de contratos públicos, la negociación es un arte que requiere preparación, escucha activa, claridad de objetivos y habilidades interpersonales. En ámbitos como la construcción, la contratación pública o la dirección de proyectos, esta competencia se vuelve aún más crítica, dado que el éxito de las iniciativas no depende solo del cumplimiento técnico, sino también de la capacidad de las partes para resolver diferencias sin escalar conflictos.

Frente a los enfoques tradicionales de negociación “duros” (competitivos) o “blandos” (concesivos), el método de negociación de Harvard propone una tercera vía: un enfoque colaborativo, orientado a intereses y basado en principios. Esta metodología fue desarrollada por el Programa de Negociación (PON) de la Universidad de Harvard, y popularizada a través del influyente libro "Getting to Yes" (Sí… ¡de acuerdo!), de Roger Fisher, William Ury y Bruce Patton.

¿Qué propone el método de Harvard?

El método de Harvard busca acuerdos eficientes, duraderos y justos, cuidando la relación entre las partes. Su objetivo es que las negociaciones no terminen con “vencedores y vencidos”, sino con soluciones satisfactorias para todos los involucrados. Para ello, se estructura sobre cuatro principios fundamentales:

1. Separar a las personas del problema

En toda negociación existen dos dimensiones: el contenido (lo que se discute) y la relación (cómo interactúan las partes). Este principio nos recuerda que los conflictos no deben personalizarse. Es vital mantener el respeto mutuo y controlar las emociones para que el problema se aborde con objetividad.

2. Centrarse en los intereses, no en las posiciones

Las posiciones suelen ser rígidas (“quiero 10 días más”), pero los intereses detrás de ellas suelen ser más flexibles y negociables (“necesito más tiempo para no incumplir por causas ajenas a mí”). Identificar esos intereses reales permite ampliar el espacio para acuerdos.

3. Inventar opciones de mutuo beneficio

La creatividad es clave. En lugar de discutir entre dos únicas alternativas (ganar o perder), se busca generar nuevas soluciones que beneficien a ambas partes, incluso en escenarios complejos o restrictivos.

4. Insistir en criterios objetivos

Cuando las decisiones se basan en normas técnicas, contratos, jurisprudencia o estándares compartidos, se reducen los sesgos, se evita la arbitrariedad y se fortalece la legitimidad del acuerdo alcanzado.


Estudio de caso: una negociación en obra pública

Contexto:
Una empresa constructora ejecuta un contrato bajo la modalidad de diseño y construcción para un sistema de agua potable rural. Durante la etapa de obras, enfrenta una serie de interferencias no previstas (como ductos soterrados y suelos no aptos), que impactan el cronograma original. Solicita una ampliación de plazo, pero el mandante público la rechaza inicialmente por no estar claramente definida esta causal en el contrato.

¿Qué podría pasar en un modelo tradicional?
El contratista amenaza con judicializar. El mandante se niega a flexibilizar. El proyecto se paraliza. Surgen reclamos cruzados. El conflicto escala.

Aplicando el método de Harvard:

  • Separar personas del problema: Se reconoce que el conflicto es técnico, no personal. Ambas partes acuerdan tratarlo en comités técnicos conjuntos, evitando oficios conflictivos.
  • Centrarse en intereses: El contratista busca evitar penalizaciones y mantener flujo de caja. El mandante busca asegurar calidad y cumplimiento normativo.
  • Inventar opciones: Se ajusta parcialmente el cronograma, sin alterar el plazo global, reforzando la supervisión técnica.
  • Criterios objetivos: Se revisan informes de inspección, actas de terreno y antecedentes contractuales.

Resultado: Se firma un convenio modificatorio que redefine el cronograma sin sanciones ni litigios. Se mantiene el ritmo de obra y la relación contractual.

¿Por qué aplicar este método?

  • 🔧 Reduce conflictos legales: Evita arbitrajes o juicios innecesarios.
  • 🧩 Fortalece la colaboración técnica y jurídica: Promueve un lenguaje común entre profesionales.
  • 🔍 Fomenta trazabilidad y transparencia: Las decisiones basadas en evidencia técnica tienen mayor legitimidad.
  • 🛡 Protege el interés público: Evita retrasos y optimiza recursos fiscales en obras relevantes para la comunidad.

📚 Lecturas complementarias de libre acceso

Cierre

El método de Harvard no pretende eliminar los conflictos, sino proveer un marco para gestionarlos de forma constructiva. En sectores como el sanitario rural, la infraestructura pública o la gestión interinstitucional, aplicar esta metodología significa pasar de una lógica de confrontación a una de colaboración.

Negociar con empatía, con base técnica y pensando en el bien común es una herramienta poderosa para construir relaciones de largo plazo y cumplir los objetivos de manera eficiente.

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